Todos los ojos son azules

25, mayo, 2020 / Mirada particular, Uncategorized / Sin comentarios

Todos los ojos son azules de base y dependiendo de la cantidad de melanina que se tenga adquieren diferentes tonalidades e intensidades. La melanina es el pigmento protector que determina el color de nuestros ojos al igual que sucede con nuestra piel. Cuanta más melanina se tenga más oscuro será el iris de nuestros ojos.

Desde la Academia Americana de Oftalmología, señalan que casi todos los bebés nacen con los ojos azules y se oscurecen durante los primeros 3 años de vida que es cuando se desarrolla la melanina. La cantidad y distribución de este pigmento marrón en el iris es el que determinará el color único de nuestro ojo. El color café tiende a ser el predominante por lo que son más frecuentes.  De hecho, el 50% de la población tiene los ojos marrones.

Pero si la melanina es oscura y es la que da el color a los ojos marrones, ¿qué da el tono a los ojos azules y verdes? La Academia Americana de Oftalmología explica que no existe ningún pigmento azul o verde sino que los ojos azules y verdes obtienen su color de la misma forma que lo hace el agua y el cielo: dispersando la luz de manera que ésta se refleja hacia afuera creando una mayor cantidad de luz azul. Dependiendo de cómo se disperse la luz al reflejarse en los ojos, los veremos más azules o verdes.

¿El color de los ojos puede cambiar?

Según explica la Academia Americana de Oftalmología, el iris es un músculo que se expande y contrae constantemente para regular el paso de la luz hasta la retina. Y es frecuente que este movimiento pueda originar ligeros cambios de tonalidad en el color de los ojos porque los pigmentos almacenados en el iris se comprimen y se separan.

Hay múltiples combinaciones de colores del iris ya que incluso dentro del mismo ojo puede variar el color de una zona a otra. También se puede dar la heterocromía, es decir, tener un ojo de cada color (como el cantante David Bowie). Esto no es ninguna alteración en la visión aunque si se produce repentinamente es imprescindible visitar al oftalmólogo ya que puede deberse a patologías como el glaucoma pigmentario o el síndrome de Horner.

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