¿Por qué los astronautas sufren problemas de visión?

14, octubre, 2020 / Mirada particular / Sin comentarios

Un estudio de la agencia espacial estadounidense (NASA) ha constatado cambios en la visión de los astronautas en misiones prolongadas de más de 6 meses de duración. El problema se llama Deficiencia Visual de la Presión Intracraneana y se debe a cambios estructurales en el globo ocular. El síntoma más común es la hipermetropía, es decir, tienen dificultades para ver a corta distancia.

Según los expertos de la NASA el problema principal en los astronautas es que la pared posterior del globo ocular se aplana, el nervio óptico sobresale y en casos severos se produce un edema (inflamación) del disco del nervio óptico en la retina. Una serie de cambios que persisten en algunos astronautas años después de su regreso a la tierra.

Los científicos no se ponen de acuerdo sobre la causa de estos cambios pero la mayoría considera que se trata de un problema vascular derivado de la falta de gravedad. Los astronautas que experimentan problemas de visión tienes niveles más altos de un aminoácido -la homocisteína- que podría ser un marcador de una enfermedad cardiovascular.

Otras hipótesis relacionan estos problemas de visión con un incremento de volumen del líquido cefalorraquídeo dentro de la cavidad ósea donde está el glóbulo ocular y también en las cavidades en el cerebro donde se produce este líquido. Se produce una inversión del flujo y el líquido corporal se concentra en el tórax y la cabeza. El astronauta Mark Kelly declaró ante la prensa que “sientes tu cabeza hinchada. Es algo parecido a lo que sientes si estás colgado con la cabeza hacia abajo un par de minutos”.

Causas

Los astronautas en el espacio sufren cuatro fenómenos físicos que pueden afectar a su salud. El primero de ellos es la aceleración que se produce al salir y entrar de la tierra por la que el astronauta tiene que soportar una velocidad de escape del planeta de 11,2 km/s -que es poco más de 40.000 km/h- y una enorme presión en su cuerpo.

El segundo fenómeno es el de la alteración de los ritmos circadianos ya que en los viajes espaciales se pierde la noción del día y de la noche. Una estación espacial, por ejemplo, da una vuelta al planeta cada 90 minutos por lo que los astronautas experimentan cada 90 minutos un amanecer y una puesta de sol.

La microgravedad es otro de los fenómenos que altera el sistema vestibular (relacionado con el equilibrio y el movimiento de los ojos) que al perder las nociones de arriba y debajo de desorienta. También afecta los compartimientos líquidos del cuerpo porque se pierde el gradiente que los desplaza hacia abajo, afectando al cerebro, al corazón y también al ojo.

Y, finalmente, la radiación a la que están sometidos durante un largo periodo de tiempo. Hay que tener presente de que el espacio está surcado por rayos ultravioleta de alta energía, rayos gamma, rayos X, radiaciones en partículas, como por ejemplo el viento solar y los rayos cósmicos. Las radiaciones aumentan el riesgo de cataratas subcapsulares, del mismo modo que aparecen cataratas en pacientes que reciben radioterapia. Es un fenómeno que también pueden sufrir los pilotos de vuelos a gran altura como los transoceánicos.

Posibles soluciones

La NASA continúa estudiando este síndrome y ha elaborado un protocolo detallado de exámenes de visión de astronautas para antes y después de sus misiones en la Estación Espacial Internacional. Se les hace una tomografía de coherencia óptica (la cual magnifica la imagen de una sección transversal de las partes del ojo), imágenes de resonancia magnética y una retinografía (la cual graba imágenes de la retina y la parte posterior del ojo).

También están evaluando posibles soluciones como la de conseguir una gravedad artificial (algo que podría lograrse haciendo girar la estación espacial como un carrusel ya que la fuerza centrífuga empujaría a los tripulantes hacia el exterior, un proceso semejante al de la gravedad pero que aumentaría la posibilidad de accidentes).

Otras soluciones que baraja la NASA es inferir presión negativa en la parte inferior del cuerpo de los astronautas para que el fluido baje a las piernas y no se acumule en la cabeza. Esto implica construir un dispositivo que se coloque alrededor del cuerpo para bombear y extraer el aire con la finalidad de generar una presión negativa.

La NASA sigue investigando porque tiene la preocupación de que un viaje de tres años a Marte pueda causar un daño grave en la visión de la tripulación e incluso desarrollar una ceguera que no podría ser ni corregida ni tratada durante el vuelo.

 

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