La prevención también está en la alimentación

10, abril, 2020 / Bienestar / Sin comentarios

La nueva situación actual impuesta por la crisis sanitaria del coronavirus conlleva un cambio radical en nuestras rutinas diarias, incluyendo la lista de la compra y nuestra alimentación. Se debe estar atento a lo que se come cada día y establecer una serie de dietas que ayuden no sólo a mantenerse saludable, con un sistema inmunológico fuerte, sino también a contrarrestar los posibles efectos adversos de estar en confinamiento.

La lista de la compra

En el estado de alarma en el que nos encontramos, lo que interesa es hacer una compra razonable que cubra todas las necesidades nutricionales con el menor número de productos posible. Podemos encontrar todos los elementos en nuestro supermercado porque la dieta mediterránea sigue siendo la mejor de las opciones al ser variada, equilibrada y rica en fruta y verduras.

No deben faltar en nuestra lista de la compra las fresas y las naranjas, las verduras de hoja verde (ricas en antioxidantes para la inmunidad de la piel y las mucosas), las legumbres, los tomates (con licopeno, un potente antioxidante), los pescados (grasos y azules) y los cereales (a poder ser integrales). Lo mejor es priorizar la compra de alimentos frescos, locales y de temporada y combinarlos con los perecederos, que no pueden faltar en nuestra despensa, como las conservas, las legumbres o los congelados.

Como aconseja la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), las compras deben centrarse en los productos realmente necesarios y evitar improvisar con alimentos más calóricos o ultraprocesados.

Ayuda para el confinamiento

Para compensar la falta de luz solar y de Vitamina D, que estamos sufriendo durante el confinamiento, la mejor opción es añadir a la dieta el pescado azul (sardinillas, anchoas o atún), los lácteos y los huevos. Sin olvidar los alimentos que ayudan a mantener una buena salud visual como las espinacas, la zanahoria, el melón, los arándanos o el salmón.

Uno de los mayores peligros del confinamiento es caer en un estado de ansiedad o de tristeza por el aislamiento y el cambio de rutinas. Hay que hacer todo lo posible por mantener el número de comidas habitual y evitar caer en el “picoteo” (snacks, bollería o chocolates) como respuesta a un hambre emocional que nos lleva a comer de forma impulsiva.

Una buena alternativa al tradicional “comer entre horas” puede ser el chocolate negro (con compuestos que activan la química cerebral relacionada con el bienestar), las semillas de lino (que ayudan a un buen funcionamiento del sistema nervioso central) o los alimentos fermentados como el yogur o el chucrut. Hay que tener presente que el 90% de la serotonina -hormona del bienestar- se produce en el intestino.

*Fuente: Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición

 

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