Hormonas y salud visual

24, enero, 2020 / Salud Ocular / Sin comentarios

Donde mandan las hormonas, no reinan las neuronas. Más allá de las ya conocidas como la testosterona, la adrenalina o la oxitocina, tenemos en nuestro organismo alrededor de 60 hormonas responsables de la regulación de la reproducción, el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo, entre otras funciones. Todos experimentamos cambios hormonales a la largo de la vida y estas modificaciones afectan a todas las partes del cuerpo, incluyendo a los ojos y a la visión.

En la mujer

El estrógeno y la progesterona provocan muchos cambios en la mujer, a lo largo de la vida, que pueden llegar a repercutir de forma negativa en la agudeza visual. Los niveles hormonales fluctuantes pueden afectar las glándulas sebáceas de los ojos provocando sequedad ocular.

Además, el estrógeno puede hacer que la córnea sea menos rígida, más elástica, afectando en la forma como se desplaza la luz hacia el interior del ojo. Un resecamiento y un cambio refractivo que pueden producir visión borrosa y dificultar el uso de lentes de contacto.

La influencia hormonal durante un embarazo o la menopausia también puede repercutir en la salud visual. Pero, afortunadamente, estos trastornos visuales suelen desaparecer una vez que los niveles hormonales se estabilizan.

En el caso de las mujeres que han dado a luz, la visión no vuelve a la normalidad hasta pasados unos meses. Sin embargo, si los trastornos visuales perduran o si la visión cambia repentinamente y se torna muy borrosa, debe consultarse de inmediato al oftalmólogo para descartar afecciones oculares más graves como la diabetes.

En el caso de los hombres, llegando a la mediana edad y teniendo la testosterona baja, pueden encontrarse con que la agudeza visual no es la que solía ser.

La tiroides

Otro factor es el de las enfermedades oculares provocadas por la hormona tiroidea al no producir la cantidad suficiente ni el tipo correcto de hormonas. Diferentes estudios han demostrado que quienes tienen niveles más altos de alguna hormona tiroidea tienen un mayor riesgo de presentar degeneración macular relacionada con la edad y otros cambios en la retina.

Una afección conocida como enfermedad de Graves se desarrolla cuando un anticuerpo -una proteína de la sangre- ataca la glándula tiroides, produciendo un exceso o deficiencia de producción de la hormona tiroidea. Este mismo anticuerpo puede atacar los tejidos que circundan el ojo, siendo los ojos saltones uno de los síntomas.

Sin embargo, aunque el mismo anticuerpo ataca a la glándula tiroides y al ojo, los problemas de la tiroides y los problemas oculares son dos entidades distintas porque la enfermedad tiroidea de los ojos se puede producir, incluso, con un funcionamiento normal de la glándula tiroides.

*Fuente: Academia Americana de Oftalmología

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