Durante el verano, menos pantallas y mejor alimentación

21, agosto, 2020 / Bienestar, Salud Ocular / Sin comentarios

Según el último informe de la consultora Nielsen, los españoles pasan el 47% del tiempo conectados a internet, esto supone un total de 79 horas semanales mirando una pantalla. Unos datos que pueden incrementarse durante el período vacacional -perjudicando a nuestra salud ocular- si no seguimos una serie de recomendaciones como la de hacer el mayor número de actividades al aire libre o vigilar nuestra dieta, bebiendo más de dos litros diarios de agua para tener una buena hidratación.

Menos pantallas

Las formas de ocio más habituales en el hogar son el consumo de televisión, videojuegos, libros o internet, una serie de actividades que se realizan mediante el sobreesfuerzo de la visión de cerca. Y, como ya hemos explicado en anteriores artículos de nuestro Magazine, la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos causa, entre otras consecuencias, fatiga y sequedad visual o acelerar algunas patologías como la degeneración macular.

Por esta razón, es importante alternar el uso de pantallas con actividades al aire libre y con el verano las ocasiones son muchas: un día en la playa, paseos por la ciudad, excursiones a la montaña o una cervecita en una terraza con amigos. Lo que importa es realizar acciones que exijan una visión lejana.

En el caso de las pantallas, para minimizar sus riesgos, recordamos que lo primero es mantener una distancia entre los ojos y el dispositivo de un mínimo de 50 centímetros, regular el contraste de la pantalla y a luz ambiental, así como el brillo y el tamaño de la letra. Sin olvidar la regla del 20-20-20, veinte segundos de descanso por cada 20 minutos ante la pantalla, fijando la mirada a lo lejos a unos 20 pies (6 metros) de distancia.

Mejor alimentación

La salud visual, como la del organismo en general, exige una serie de pautas de alimentación en la que los antioxidantes y determinados nutrientes juegan un importante papel en la reducción del riesgo de desarrollar ciertas enfermedades. Los principales “guardianes” de nuestra visión son la vitamina D, a la que se asocia con un menor riesgo de padecer degeneración macular asociada a la edad (DMAE), y que encontramos en el salmón, la leche, las setas, las sardinas o el zumo de naranja.

La vitamina E, además de prevenir la DMAE, contribuye a prevenir y ralentizar la progresión de las cataratas. Si combinamos los carotenoides con nueces, otros frutos secos o el aceite de oliva tendremos un potente ejército en favor de nuestra salud visual. La vitamina A, una molécula importante para prevenir las cataratas y el ojo seco, la tenemos en las verduras, el hígado, los huevos o la leche.

Los antioxidantes, como la luteína o la zeaxantina, pueden mejorar el ojo seco o ralentizar la progresión hacia fases avanzadas de la DMAE. Los encontramos en frutas y verduras como las espinacas, las coles, calabaza, brócoli, maíz, los pistachos, la naranja o la yema de huevo.

También es importante añadir en nuestra dieta los ácidos grasos poliinsaturados ya que pueden ayudar a prevenir el ojo seco y reducir, considerablemente, el riesgo de desarrollar retinopatía diabética. Son ricos en este tipo de ácidos el salmón, las sardinas y alimentos de origen vegetal como las nueces, las semillas de linaza o el aceite de soja.

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