Mujer y salud ocular

02, marzo, 2020 / Salud Ocular / Sin comentarios

En unos días celebraremos el Día Internacional de la Mujer cuyo tema será, este año, “Soy de la Generación de la Igualdad: Por los derechos de las mujeres”. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir ceguera o discapacidad visual, tracoma, ojo seco o cataratas. Y alrededor de un 80% de estos casos se podría evitar con una revisión oftalmológica anual.

La esperanza de vida de la mujer es mayor que la del hombre y durante su etapa vital experimenta importantes cambios hormonales. El embarazo y la menopausia conllevan una serie de cambios a nivel hormonal, físico y emocional a los que debemos prestar mucha atención porque pueden afectar -además de a nuestro día a día- a nuestra salud ocular.

El embarazo

Las alteraciones hormonales asociadas al embarazo y la lactancia pueden provocar una serie de cambios a nivel ocular. Entre otros, se puede producir una reducción de la presión intraocular, cambios en la refracción (graduación), también pueden aparecer o agravarse problemas visuales preexistentes, fatiga ocular, hinchazón de los párpados, intolerancia a las lentes de contacto, sequedad ocular o diabetes gestacional que puede manifestarse con visión borrosa.

Según el Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía, las mujeres son más susceptibles, en esta etapa, a desarrollar ametropías, pero el cambio de graduación es transitorio y se produce, generalmente, tras el parto o en los primeros meses de lactancia. Es sobre todo a partir de la semana 32 cuando puede producirse un aumento de la miopía y las embarazadas hipermétropes pueden experimentar dificultades de visión por el síndrome de insuficiencia de acomodación transitoria.

Durante el embarazo, es recomendable una revisión oftalmológica y acudir al especialista siempre que aparezcan algunos de los síntomas que enumeraremos a continuación. Visite a un profesional de su confianza si nota pérdida localizada o difusa del campo visual, si ve doble o borroso, tiene fatiga visual o sufre de sensibilidad excesiva a la luz o destellos (a causa del aumento de la presión arterial).

La menopausia

Durante la menopausia disminuye el nivel de algunas hormonas en la mujer. Esta reducción provoca una alteración en el estímulo de la secreción de todas las mucosas, modificando también la cantidad y la calidad de la película lacrimal. Por esta razón, durante esta etapa, se pueden empezar a sentir molestias en los ojos, pesadez y una sensación seca, áspera y persistente. Y es que, junto a los sofocos, la sequedad ocular es uno de los síntomas más frecuentes de la menopausia.

¿Cómo evitar la sequedad ocular? Es recomendable rehuir de los posibles fármacos inductores de ojo seco, de la calefacción o del aire acondicionado intenso, utilizar lágrimas artificiales, aplicar algún gel durante las horas de sueño y mantener la higiene de los párpados.

La OMS también alerta que las exigencias del mundo moderno y del ritmo de vida de la mujer actual contribuyen a mermar su capacidad visual. Según la Organización Mundial de la Salud, factores como la contaminación ambiental, la exposición a la radiación ultravioleta, las pantallas o el sedentarismo, pueden ayudar a desencadenar en la mujer patologías oculares que podrían ir desde fatiga visual a enfermedades crónicas como la degeneración macular y pterigiones, queratitis o cataratas.

 

 

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