Santa Otilia, patrona de los ópticos-optometristas

11, diciembre, 2020 / Mirada particular / Sin comentarios

“Santa Otilia, pídele a Dios que nos abra los ojos de nuestra alma para ver la eternidad que nos espera, y que con nuestras oraciones, limosnas y santas misas consigamos como tú, el descanso para nuestros amados difuntos” es alguna de las oraciones que los fieles a la patrona de los ópticos-optometristas rezan cuando visitan su sepulcro en la iglesia de San Juan Bautista en el Monte de Santa Otilia en Alsacia.

Fue canonizada el 17 de diciembre de 1050 por el papa León IX y el papa Pío XII la nombró también patrona de Alsacia en 1946, donde también se la venera, -como en Alemania- como protectora de los enfermos de la vista. El 13 de diciembre se celebra su día.

Otilia u Odilia fue la hija primogénita del duque alsaciano Adalrico, pagano recién convertido al cristianismo, y de su esposa Beresbinda. La niña nació ciega, algo que en la segunda mitad del siglo VII d.C era motivo suficiente para que un padre repudiara a una hija y la expulsara muy lejos de su castillo. Su madre la salvó de una muerte segura entregándola al monasterio de Balma (algunos historiadores lo identifican como el de Beaume-les-Dames o el de Moyenmoutier).

El milagro

El obispo San Erardo tuvo un sueño en el que se le ordenaba ir a la casa de las religiosas a bautizar a una niña ciega. El santo bautizó a la pequeña y le puso el nombre de Otilia que significa “luz de Dios” y al administrarle el sacramento le dijo “que se te abran los ojos de tu cuerpo, como se te han abierto los ojos de tu alma”. Cuentan las leyendas, que al tocarle el agua bendita a los ojos, Otilia recobró milagrosamente la vista.

Años después, su hermano pequeño Hugo conoció su historia y la llevó de vuelta al hogar paterno. Sin embargo, su padre, preso de un arrebato de ira, mató a su hermano y obligó a Otilia a vivir con los sirvientes de su castillo. Al alcanzar la juventud, su padre decidió prometerla en matrimonio lo que provocó que Otilia, que había jurado los votos monásticos en secreto, huyera de palacio. El duque Aldarico envió a sus soldados a buscarla por todas partes y cuando la joven vio que se acercaban sus perseguidores pidió a Dios que la protegiera y, en ese momento, vio en una roca una hendidura y se escondió dentro para que nadie lograra verla.

Pidió a las hermanas construir en la roca un altar para dar las gracias a Dios por protegerla y de la piedra brotó un manantial. Según las historias del lugar, este milagro llegó a los oídos de la población y el manantial atrajo a multitud de peregrinos porque se decía que sus aguas curaban las enfermedades de los ojos.

Abadesa y santa

Su fama se extendió rápidamente y llegó a oídos de su padre que viajó en su busca para convencerse al fin de su santidad. Lleno de remordimientos por su actitud, le regaló el castillo de Hohenburg (hoy conocido Mont Saint Odile) para transformarlo en un monasterio del que Otilia sería la primera abadesa y que se regiría por la orden benedictina. Junto al monasterio fundó un hospital y la iglesia de San Juan Bautista, Otilia y sus compañeras se dedicaron a la oración, a los trabajos manuales y a atender a los centenares de pobres y enfermos que llegaban a pedir ayuda.  Falleció el 13 de diciembre del año 720 d.C.

Todos los emperadores alemanes desde Carlo Magno (año 800) le rindieron homenaje. El papa San León IX y el Rey Ricardo I de Inglaterra fueron en peregrinación a visitar su tumba. Hoy en día se conserva una fuente de agua en el manantial que surgió de la roca y siguen yendo personas enfermas de la vista buscando la curación. Desde Farmaoptics deseamos a los y las ópticos-optometristas feliz día de la patrona.

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