Hay fallos de la memoria que son normales

04, diciembre, 2019 / Bienestar / Sin comentarios

¿A qué he venido? ¿Cómo se llamaba la película? ¿Dónde he dejado las llaves? Hay fallos de la memoria que nos exasperan y preocupan pero, en la mayoría de los casos, no debemos asustarnos porque entran dentro de la normalidad. A continuación, te contamos algunos casos de lapsus que no deben preocuparte porque tienen su explicación.

El motivo de muchos fallos de la memoria está en la falta de atención, sobre todo en el caso de acciones mecánicas o que implican repetición. No recordar dónde hemos aparcado el coche o perder el hilo de una conversación son ejemplos de los denominados lapsos atencionales que no son fallos genuinos y no deben preocuparnos.

En la punta de la lengua

Un clásico de los olvidos es tener la palabra en la punta de la lengua y que, por muchas vueltas que le demos, no llega a salir. En realidad, lo que sucede es que otro recuerdo compite con el que se está buscando. Es una situación que se produce con mayor frecuencia con la edad y que es responsable de que a las personas mayores les cueste recordar algunos nombres. Curiosamente, según los expertos, olvidar los nombres propios es algo bastante común porque están al final de nuestras redes neuronales y tenemos que competir con mucha información relacionada -rasgos físicos, algo que haya dicho o hecho, entre otros aspectos- que bloquea el acceso a ellos.

Y es que la manera de ver el mundo determina el contenido de nuestros recuerdos. Puede ocurrir que lo que uno rememora sea completamente diferente a lo que otra persona recuerda, aunque ambos construyeran sus recuerdos juntos. Aspectos como el sentido del humor o las experiencias previas pueden sesgar la información cuando el cerebro codifica los recuerdos y el resultado final no tenga nada que ver con lo que ocurrió en realidad.

La memoria es transitoria

Las personas que lo recuerdan absolutamente todo son la excepción de la regla porque la verdad es que la memoria es transitoria. Unos recuerdos duran más, otros menos, y los hay que directamente desaparecen. Los científicos consideran que este mecanismo es importante porque ayuda a “limpiar el disco duro” de toda la información que se va acumulando con el tiempo y dejar espacio para almacenar nuevos recuerdos.

*Fuente: El País

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