Que el frío no afecte a tus ojos

18, enero, 2021 / Salud Ocular / Sin comentarios

Son muchos los consejos que se dan para evitar los efectos del frío en la salud pero, con frecuencia, se olvida la salud visual. Durante estos días con bajas temperaturas es importante tener un especial cuidado con los ojos porque son uno de los órganos más sensibles a cualquier cambio meteorológico y que más sufren con el frío. Conjuntivitis vírica, sequedad ocular, irritaciones, queratoconjuntivitis o úlceras son algunas de las dolencias que nuestros ojos pueden sufrir derivadas de las bajas temperaturas.

¿Por qué el frío hace daño?

Los principales protectores de nuestros ojos son los párpados, las pestañas y las lágrimas naturales pero, cuando nos enfrentamos a los agentes externos característicos del invierno, pueden resultar insuficientes. Las bajas temperaturas tienden a resecar la membrana mucosa que cubre el globo ocular y la córnea, trayendo como consecuencia el síndrome del ojo seco.  Y es que cuando exponemos a los ojos al frío, esto hace que se reduzca la producción de lágrima, disminuya la hidratación ocular y se multipliquen las posibilidades de sufrir sequedad ocular, picores, quemazón y visión borrosa.

¿Cómo lo evitamos?

En muchas ocasiones y sobre todo en contextos de temporal, a las bajas temperaturas se suman otras inclemencias como el viento y la lluvia que pueden ser también muy dañinas para la salud ocular. ¿Qué hacer para evitarlo?

Como una de las principales consecuencias del frío en los ojos es la disminución de lágrima natural es importante incrementar el parpadeo para favorecer su producción y evitar la sequedad y las lesiones oculares derivadas. En el caso de que no consigamos producir suficientes lágrimas de forma natural, para incrementar la hidratación y preservar la humedad de la zona ocular es recomendable apoyarse con lágrimas artificiales. También es importante no abusar de la calefacción ya que hace que el ambiente esté más seco y sea más difícil que los ojos se puedan lubricar de forma natural.

Por el viento u otro tipo de agente externo es probable que entre algún cuerpo extraño dentro del ojo. En ese caso es importante no frotarse los ojos, lavarlos bien con suero fisiológico e intentar sacar el objeto o partícula con mucho cuidado. Si el cuerpo extraño permanece, la mejor opción es acudir a un especialista.

Sin duda, una de las mejores protecciones para nuestros ojos ante el frío y las inclemencias propias de la estación invernal es el uso de gafas de sol. No sólo nos protegerán del viento, que provoca que la lágrima se evapore con mayor rapidez y que puede producir que se introduzcan cuerpos extraños en los ojos, sino que también nos protegerán de los rayos ultravioleta. Hay que tener en cuenta que durante el invierno el sol está más bajo y la exposición ultravioleta es mayor.

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